
Este fin de semana se llevará a cabo una fecha más de las eliminatorias Sudáffica 2010, en Latinoamèrica el fútbol es algo muy arraigado, ( en el caso del Perú, tenemos una situación sui generis, pues como nunca antes, somos muchos los que no nos sentimos representados por la selección actual, y en el improbable caso de que campeonen en el mundial, sería tan relevante como que el Perú campeone en pelota vasca).
De lo que quiero hablar es de las barrabravas. El asunto de su impunidad, de su absurdez, de la violencia gratuita de la que somos tantas veces los ciudadanos de a pie, por la mafiosa alianza medios-clubes-dinero-ignorancia.
Dicen por ahí (me parece que fue Sartre) que hay quienes necesitan agruparse para existir, yo si creo que el ser humano es fundamentalmente social. Pero viendo a los "barrabravas", "chavos banda", es francamente patético. Sobretodo porque son identidades que se desarrollan con respecto a clubes practicamente inexistentes en el ámbito internacional, esto de ser algo positivo sería hasta admirable, pero es alarmaente la relación entre delincuencia y barrismo, y más aún , entre mediocridad y barrismo, ¿nos damos cuenta de la relación entre falta de acceso a la educación y participación? (cierto es que las barras tienen sucursales -sobre todo en oriente, en el caso del Perú-con población medianamente acomodada, pero hablo de manera general)
Hay casos mínimos de cambio, como las diferentes campañas navideñas, fondos, labores solidarias, pero esto se desdice con la complicidad ante la delincuencia. y la pasividdad cuasi criminial de los intocables clubes.
La libertad de servir de marioneta a intereses ajenos es de cada uno, pero esta permisividad es un obstáculo para una sociedad que busca la paz social.
Son identidades estériles, pues no aportan nada a una sociedad, por que desperdician tiempo dinero, y "ensucian" las identidades.
En efecto, las barras, son -así como la corrupción de dirigentes y la misma Fifa- son la negación de los valores positivos del deporte.
Lo que sorprende es la intocabilidad, alimentada por los medios y la falta de formación de la población, de estos grupos. Es un tema interesante para no volver sobre él.