martes, 24 de abril de 2012

Latinoamérica Siempre Fiel



Por mucho tiempo he descuidado mis blogs, inclusive éste, que considero el más importante. Por generosidad de un tío mó, puedo ahora escribir más seguido.

He creído conveniente, empezar con estas -espero constantes- entradas nuevas con una visión de lo que creo que debe de ser este blo.



¿Por qué "Latinoamérica Siempre Fiel"? Escogí este nombre para mi primer blog, porque quería resumir un poco lo que pretendo ser y lo queme parece más importante.SIn duda tengo la bendición de darme cuenta que en toda reflexión seria que haga sobre mi vida y mi lugar en el mundo, necesariamente llegaré a Dios. No puedo mentirme a mi mismo, aunque lo intentase.



Pues bien, en estas reflexiones, sobre Dios y sobre el sentido de las cosas, trato de aterrizarlo en esa realidad visible que es la Iglesia y de manera preferente la Iglesia en estas tierras latinoamericanas.



¿Por qué Latinoamérica y no el Perú?, porque creo, y eso es algo que quería manifestar como una suerte de tesis, que la necesaria unidad latinoamericana , que por otra parte no se opone a la Patria, ya existe y es la fe católica. En efecto si bien es cierto que la conocida mayoría es, por así decirlo, de dudosa rigurosidad, si creo que no solo a nivel de población, experiencia vital o identidad social sino como vínculo entre todos los pueblos de Nuestra América.



Sin duda para alguno de mis pocos lectores esto podría resultar abusivo o forzado. Frente al antitestimonio constante de nosotros como sociedad y el intento (de desinformación o censura) de los medios de comunicación tradicionales, ideologías políticas exóticas o relajación moral de la que los creyentes somos no pocas veces responsables.



Pues bien, todos los que vivimos en Abya Yala, hemos escuchado no pocos discursos sobre la integración. Puede ser el sueño de Bolívar, puede ser la solidaridad de los pueblos desde una perspectiva socialista (con figuritas del Che Guevara, Salvador Allende o Fidel Castro), puede ser la cooperación económica desde una perspectiva capitalista (con fervientes recomendaciones a los tratados de libre comercio y la extracción de los recursos), puede ser inclusive un indigenismo a veces racista (que enarbola wiphalas y wenufoyes) o una nostalgia del colonialismo español (aquel imperio solar del que fuimos parte y que ya no existe más). Puede también ser una fe ciega en la República y en la democracia y en el "progreso" entendido desde el punto de vista de los organismos internaciones y las organizaciones no gubernamentales de "derechos humanos".



Muchas visiones sobre esta indoiberoamérica de la que somos parte, ciertamente todas con algunos elementos rescatables y, tristemente, también con efectos, no pocas veces fatales para el pueblo que pretenden defender.



Proyectos humanos, evidentemente perfectibles, pero que a mi humilde entender no agotan el reto y horizonte de nuestros pueblos.



Yo entiendo que la Unidad Latinoamericana pretendida por tantas voces, ya existe y es la fe católica. Esta fe de nuestros padres es, la que creo yo, inspira la síntesis cultural de las sociedades precolombinas y el imperio español, las primeras, síntesis a su vez, de diferentes procesos culturales acontecidos en estas tierras y el segundo, síntesis de la cultura occidental, con toda su riqueza clásica, feudal y ante todo , fortalecida por la Reforma Católica, el espíritu de las Cruzadas y la Reconquista Española, profundamente cristiana.



En efecto, con Occidente vino la fe, no una fe occidental, sino - habiendo surgido en Oriente Medio- ya universal, es decir católica, y por ello hecha para ser vivida por todos los pueblos, incluidos los que aquel glorioso 12 de Octubre de 1492, recibieron junto con el conquistador, la Buena Nueva, el tesoro más preciado de los que poseen nuestras naciones. Aquel tesoro que no nos podrá ser quitado por nada ni por nadie: La Fé Católica y el don del Bautismo.



He hablado con entusiasmo de esa Primera Evangelización Constituyente y sin duda muchos opositoresa esta aproximación, hablaran con no menos entusiasmo de las mencionadas perspectivas. Sin duda es bueno que esto sea así (el que en nuestros pueblos se pueda opinar). Pero yo manifiesto mi reconocimiento a que la Fe Católica es ese factor de la unidad tantas veces perseguida por nuestros pueblos.



Pienso en las fiestas patronales (necesitadas de purificación ante la profanación de los alcohóicos), en las Semanas Santas, con hermosas procesiones, tradiciones antiquísimas y templos llenos a rebosar, desmintiendo cada año los siempre constantes avisos de "disminución de los creyentes". También considero los crucifijos en las escuelas, oficinas públicas o las imágenes del Corazón de Jesús o la Virgen en cualquiera de sus advocaciones en las casas, en los parques, veo la Cruz de Cristo en los cerros y caminos y los nombres de nuestros hijos: Pedro, Josè, Juan, María, Pablo, etc. Considero los Te Deum en los aniversarios patrios. Veo el valiente testimonio de la firmeza en la fe de tantos Obispos y Cardenales vapuleados por la persecución. Veo a los jóvenes en tantas parroquias y movimientos eclesiales. A tantos sacerdotes en los Andes y en las Selvas y tantos laicos comprometidos.En fin una fe firme por más de 500 años no por ello excenta de caídas, pecados, e inclusive escándalos.

 Sí, yo sostengo que esa fe católica es la que nos une a todos los pueblos de Amèrica.

miércoles, 25 de mayo de 2011

En Te Deum Cardenal Bergoglio reclama humildad para construir Argentina







BUENOS AIRES, 25 May. 11 / 01:16 pm (ACI/EWTN Noticias)



Fuente: Aciprensa.com


Al presidir el Te Deum por los 201° años de la Revolución de Mayo en la Catedral de la capital de Argentina, el Cardenal Jorge Mario Bergoglio reclamó de todos sus compatriotas la humildad que se necesita para construir la Patria.
"Desde el camino de 200 años, el día de hoy nos invita a despertar una vez más a la humildad, a la humildad de aceptar lo que podemos y somos", dijo el Purpurado.
Esta fiesta alienta a los argentinos a "tener la grandeza de compartir sin engaños ni apariencias porque no olvidemos que las ambiciones desmedidas sólo lograrán que el supuesto vencedor sea el rey de un desierto, de una tierra arrasada o el capataz de una propiedad foránea".
Ante el jefe del gobierno de Buenos Aires, Mauricio Macri, y otras autoridades, el Cardenal advirtió que "los maquillajes y vestidos del poder son una cáscara que llenan su vacío triste" y llamó a seguir el camino de quienes "lucharon por la patria más allá de las diferencias".
Asimismo destacó en este sentido a quienes "recurren a Jesús, aquel que los alivia, al abrazo tierno en el perdón o en la entrega solidaria de muchos que en las distintas actividades dan de la riqueza de sí".
El Primado argentino reclamó, además, "humildad" a los gobernantes y criticó la "veleidad" como un desvalor "que carece de toda propuesta", y al que consideró "un mal argentino".
Antes de finalizar la homilía, el cardenal Bergoglio invitó a los presentes en la catedral a rezar "desde el corazón" esta oración:
"Jesucristo Señor de la historia, danos la gracia de saber gozar de nuestra hermandad y amistad humilde que nos motive a construir juntos, porque nos sentimos hijos de tu Padre y Padre nuestro. Despierta nuestro corazón dormido en rivalidades y mezquindades, antes que sea tarde.
Que no escuchemos con soberbia y ambición los miedos que nos vacían y ahuecan, sino que carguemos el yugo suave del compartir sin manipular, porque es un deber de justicia con nuestros hermanos, con nosotros mismos, y contigo.
María de Luján, que te quedaste como Madre en nuestra tierra para que la sintamos como un don, y transmites la ternura de Dios con tu presencia, tus manos, tu silencio; escucha el gemido de tu pueblo por una 'justicia largamente esperada'.
Escucha el lamento silencioso de los que se destruyen porque no sienten la esperanza, de los que se esfuerzan a diario y les pagamos con sobras, de los que ya no tienen memoria de la ‘alegría de ser’.
Tu rostro nos dice que no hay agobio que nos hunda, porque mirando a tu hijo Jesús como tú lo miras, encontramos la paz hasta en los momentos más duros. Desde allí queremos recuperar la humildad que Él tanto nos enseñó, y que nos reaviva la confianza".












martes, 12 de abril de 2011

Opinión sobre el proceso electoral en el Perú



Bien, como saben yo no soy demócrata, respeto a quienes lo son, y respeto profundamente a la República, pero no creo en consensos, porque son efímeros, tampoco creo que algo sea bueno porque lo dice la mayoría, algo es bueno, o es verdad porque lo es realmente independientemente de que lo diga la mayoría o no.



En nuestro país el voto no es libre, es obligatorio y hay severas multas para quien no se someta al totalitarismo democrático, que no toma en cuenta la protesta del voto viciado. En fin, es lo que hay y se respeta. ¿Podría hacerse de otra forma? quizás. Pero no se si funcionaría, no lo creo. Por eso tenemos lo que tenemos y no está mal que sea así. La democracia nuestra permite que (casi) todos participen y puedan ser escuchados. Bien por eso.



Yo no creo en ningún candidato, creo que la palabra de ninguno tiene valor. Pienso que pueden firmar cualquier cosa porque su firma no vale nada si es que no hay consecuencias como pérdida del cargo o sanciones económicas. A mi edad sería ingenuo creer lo contrario. Pienso que los mítines, bailes, empapelamiento de ciudades, pintado de muros y disfraces, son una falta de respeto al pueblo. Pero respeto a todos los presidentes, puedo no creer en la democracia, pero siempre tendré el mayor respeto por las autoridades electas de acuerdo a nuestro sistema. Esto me parece lo correcto y así lo hago.



En fin no por no ser demócrata quiere decir que no tenga una opinión. y a pesar de que el sistema no cuenta votos viciados, nos permite opinar libremente y eso de de las cosas buenas que tiene la democracia. Creo que ha sido una campaña en la que han primado los insultos y los intentos de descalificar al rival. Esto demuestra que no existe un respeto real por el elector sino que se le percibe como un ignorante manipulable.



Esto viene de parte de los candidatos, los medios y los "líderes de opinión" o "especialistas", sí. pero también de los propios electores que no parecen respetar la opinión contraria, o sólo se someten a la voluntad popular, cuando ganan. Yo pienso y lo he sostenido que el primer filtro por el que se debe pasar es el de la defensa de la vida del concebido. Un tema particularmente sensible, por toda la maquinaria abortista de grupos como Manuela Ramos, Flora Tristán, Inppares, Unicef, etc



Si bien es cierto el presidente no tiene la potestad de aprobar leyes que atenten contra el primer derecho humano, que es la vida, la descalificación no viene por ahí; viene por el hecho de que no puede sentarse en Palacio quien piense que los derechos humanos no son para todos sino para un grupo. No puede por el hecho que la Constitución garantiza la protección del concebido además de que el aborto es la mayor violación a la democracia (por lo menos en abstracto) porque se supone que esta vela por la igualdad de derechos de todos. Y si los derechos humanos no son para todos, ni son derechos, sino privilegios, ni son humanos, sino para una élite.



Este es el primer y principal filtro, y casi nadie lo pasó. De los 5 candidatos favoritos, impuestos por las encuestas, los cinco aceptaban diferentes tipos de aborto: Esto convierte al proceso en viciado. (quizás ningún proceso es legítimo). Lo más triste es que esto no importó a la población y la gente de igual forma fue a votar, y escogió su candidato favorito.



En el Perú, los derechos humanos no son para todos. Es triste pero eso parece querer la mayoría. Sólo queda la esperanza de que la gente no conozca las repercusiones sociopolítcas y sobretodo prácticas del asesinato de niños. Y que de conocerlas reaccionen.



Finalmente quedaron dos candidatos, que a mi juicio, eran los menos preparados. Ollanta Humala, cuyo único oficio, ha sido ser militar, y que no tiene la capacidad de responder coherentemente a los cuestinoamientos hechos a su plan de gobierno; y Keiko Fujimori, bastante joven y con una carrera política que se reduce a haber sido congresista en un período.



Parece no interesar a nadie que quienes opten a la presidencia hayan tenido una carrera política exitosa o que hayan probado con hechos, que lo que buscan es servir al país y no servirse de él. En fin es lo que hay.




Mención aparte merece el papelón de Alejandro Toledo, candidato que ya había sido presidente y que tenía una fuerte alianza con quienes promueven el aborto y el estilo de vida homosexual. Toledo se llenó la boca diciendo que Humala y Fujimori, eran un peligro a lo que él entiende como democracia, para que cuando se le pidió renunciar en favor de otro candidato que lo evitaría. No lo hizo. No estuvo a la altura de la exigencia, y su soberbia pudo más que sus propias convicciones. Lamentable. Sólo deseo que sea el fin de su carrera política, para ya no verlo por aquí.




Otro caso fue el de PPK, lamentable porque apeló a tocamientos grotescos, bailes ridículos y huachaferías varias para ascender en preferencias (según encuestas claro) .Llegó a tercero. Una excelente campaña de Marketing, con souvenirs, como el simpático PPKUY, junto a otras menos afortunadas.






Opuesto a ello Luis Castañeda Lossio, un buen alcalde, hizo una pésima campaña, confirmando que hasta ahora ningún alcalde de Lima llega a ser presidente (y pensando en la alcaldesa actual, esperemos que esto siga).Nunca aprovechó su exitosa gestión edil, ni su experiencia en el IPSS, y no respondío claramente las acusaciones de corrupción, sembrando duda y desconfianza. Pésimo



Los pequeños, eran de todo, aliados de Sendero, payasos, oradores pésimos, resentidos, renunciantes, había de todo, y bajaron el nivel, ya de por sí bastante bajo. Yo pienso que Toledo y Castañeda deben considerarse en este grupo. Las cosas como son.




Finalmente pasaron a segunda vuelta los dos más odiados, o quienes tenían más voto en contra. Humala y Fujimori. Ambos representan dos visiones de país opuestas. Cada uno es cuco para una parte del país, y salvador para la otra. No extraña que los planes o propuestas no importen.



No subestimaré a quienes han votado por ellos. Yo digo que lo han pensado y bien.



Pienso que Humala representa la esperanza de cambio de este modelo económico que ha probado objetivamente su fracaso. También la demostración que el pueblo no tiene nada de ignorante cuando se trata de no dejarse llevar por contracampañas que en este caso fueron bastante ignorantes y francamente penosas.




Por otro lado Fujimori representa una reivindicación a todo lo positivo que tuvo el gobierno de su padre. Y que un copamiento izquierdista, liberal (caviar) trató de minimizar frente a los graves errores. El pueblo demostró también no tener nada de ignorante cuando demostró que sabe reconocer las cosa buenas sin dejar de condenar lo malo, mucho más inteligentes que tanto "especialista"o "analista político", e inclusive aquella maquinaria de adoctrinamiento, conocida como la "caviarósfera".




Ha veces he pensado que las elecciones no sirven ni para educar, pero quiero creer que a todos nos ha servido para descubir que NUESTRA parte del país, no es el país, que hay OTRA parte del país, que tampoco es el país. Y que necesitamos de todos, No hay buenos ni malos, sólo estamos nosotros, los peruanos.



Yo soy neutral en el modelo económico que se use, ambos son herramientas y ambos han demostrado objetivamente su fracaso. El tema es que se use bien, y sin deslegitimar el reclamo de cambio e inclusión que la parte del país (mayoritaria) que voto por Humala , pienso que él no está listo para llevar su modelo a cabo. No critico el modelo, critico al operador.



Pienso que Humala debiera hacer carrera política, empezando como alcalde, congresista, presdente regional, ministro. Así ahuyentaría con ejemplos el miedo de que convierta al país en un satélite del chavismo. (un miedo legítimo) Es para mí algo soberbio, lanzarse a la presidencia sin mayor carrera política. Creo que esto restaría más al modelo que propugna que sumarle. Pienso que es legítimo pedir un cambio, en el sistema que elija el pueblo. Respeto eso, pero pienso que a Humala le falta todavía más experiencia para hacerlo bien.



De manera opuesta, creo que el modelo de continuismo que propone Fujimori, y que la otra parte del país respalda, es más fáctible de realizar, no por ella, sino por la gente que la rodea y por la fiscalización que las ong y la sociedad civil puedan ejercer sobre ella. Respeto también a quienes quieren la continuidad del modelo y creen sinceramente que en algún momento beneficiará a todos. Pienso que Fujimori, en su intención de reivindicar su apellido, no cometerá los errores de su padre. (otro miedo legítimo). Aquí la sociedad civil y las ong (yo no creo mucho en estas últimas) tendrán el reto de fiscalizar cualquier atisbo de excesos. Creo que esto es más factible.



De manera que mi conclusión es que Fujimori, es una opción mejor que Humala. Yo no espero nada de ambos. Y no olvidemos que en cuanto a candidatos cualquier especulación es cuestionable. Los políticos son impredescibles, y los peruanos olvidamos pronto. En todo caso, creo que la perspectiva correcta es que debemos apuntar a ser una nación tan sólida como para que no importe quien sea el que se siente en palacio.



Hoy vivimos lo opuesto, cada parte del país se asusta cada cinco años con su respectivo cuco y viceversa. Pienso que es difícil pero es el derrotero adecuado.



Finalmente: El país no es homogéneo, no caigamos en el error que la parte propia del país, es todo el pais, yo creo en la Reconciliación en lugar del conflicto. y creo que los peruanos debemos estar unidos, venga lo que venga.




Ellos son sólo 2, nosotros 28 millones.

miércoles, 6 de abril de 2011

LATINOAMÉRICA, Nuestra Patria



Calle 13 Ft Totó La Momposina, Susana Baca y Maria Rita

miércoles, 2 de febrero de 2011

El Vaticano cree que la Teología de la Liberación aún le falta desvincularse de las ideologías








"Todavía no ha sido suficientemente completado el trabajo teológico para desvincular la opción por los pobres de su dependencia de una teología de la liberación ideológica".


El arzobispo Joao Braz Aviz, prefecto de la Congregación para los Religiosos, ha afirmado que los valores de la Teología de la Liberación siguen siendo válidos, pero cree que no ha sido completado el trabajo para desvincular la opción por los pobres de las influencias ideológicas.


"La opción preferencial por los pobres es una opción evangélica de la que dependerá, sobre todo, nuestra salvación. Su construcción por parte de la teología de la liberación supuso una mirada sincera y responsable de la Iglesia hacia el vasto fenómeno de la exclusión social", dijo el prelado brasileño en declaraciones que publica el diario vaticano "L´Osservatore Romano".



Joao Braz Aviz, de 64 años, añadió al vespertino de la Santa Sede que Juan Pablo II afirmó en aquellos años que la teología de la liberación "no es sólo útil, sino también necesaria".



El prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y la Sociedad de Vida Apostólica recordó que las dos instrucciones vaticanas, en la década de 1980, "corrigieron temas ligados al uso del método marxista para interpretar la realidad".



"Pienso que todavía no ha sido suficientemente completado el trabajo teológico para desvincular la opción por los pobres de su dependencia de una teología de la liberación ideológica, como ha advertido últimamente Benedicto XVI", agregó el arzobispo.



La Teología de la Liberación surgió en Latinoamérica y el Vaticano vio el peligro de que los intentos de los teólogos de profundizar en la liberación de los pobres se vieran inspirados por ideas marxistas ajenas al mensaje cristiano.



Tras una primera instrucción vaticana del cardenal Joseph Ratzinger (noviembre de 1984), que denunciaba el peligro de "desviaciones doctrinales", se publicó una segunda en la que la Santa Sede reiteró la validez de la "opción preferencial por los pobres" y la de una "teología de la liberación" libre de elementos ideológicos ajenos al mensaje cristiano.



Ratzinger siempre se opuso a la misma y, ya como papa Benedicto XVI, cuando viajó en 2007 a Brasil dijo que el cambio de la situación política en América Latina propició también el cambio sustancial de esa doctrina.



jueves, 27 de enero de 2011

El Bloc de Notas Mariano



Una vez me dijeron que quien dice que rezar es fácil es porque no reza.



Nada más cierto, inclusive quienes tiene la virtud de la piedad altmente cultivada, reconocerán lo difícil que es moldear la voluntad, más aún para quienes vivimos en la ciudad en medio de la bulla del mundo.


Una idea que puede servir es usar el blog de notas para rezar el Ángelus (y el Regina Coeli en Pascua).Copie las oraciones en el bloc y guárdelo en el escritorio.


Al mediodía y a las 12 puede abrirlo y rezar, si no está solo en silencio.


¡No toma ni 5 minutos!.También se puede hacer con jaculatorias, oraciones personales e inclusive ya existen programas que muestran ventanas, con pensamientos y oraciones.


Todos los medios valen para acercarnos a Dios. Yo uso este, a alguien por ahí le puede servir.

miércoles, 26 de enero de 2011

La Iglesia al pie de la Cruz

(*)



La Iglesia y la Cruz


Yo recuerdo mucho como el Venerable Siervo de Dios Juan Pablo II, papa , reflexionaba acerca de su sufrimiento y cómo se había dado cuenta que había como un Evangelio superior que era éste del sufrimiento. Ciertamente el Magno nunca renunció a su ministerio petrino, gesto sin duda madurado en la contemplación de Cristo en la Cruz, quien nunca bajo de ella.


Ante tanta persecución religiosa, con la censura de la prensa tradicional , y la indiferencia del gran público. Ante las infidelidades de tantos pastores y los falsos profetas. Ante el generalizado agnosticismo funcional, ese vivir como ateos declarándonos alegre e irresponsablemente como católicos, recuerdo las proféticas palabras de Pablo VI "el humo de Satanás ha entrado en la Iglesia".

En efecto, el misterio del Mal y su astutamente disimulada hediondez, se difunde por doquier.
Sí la presencia del mal es grave en la Iglesia, fuera de ella es dimensiones apocalípticas.

Pues bien sabemos que donde abunda el pecado sobreabunda la Gracia y considerada la infinita bondad de Dios, Su amor misericordioso, Ése que nos ama como si no existiese nadie más, sabemos que no pasa nada que Él no permita. Siendo todo lo que se deba lamentar exclusiva responsabilidad nuestra, Él sabe cómo sacar de las cosas más malas, cosas buenas. Lo ha hecho siempre.

Desde el dicho popular de "Escribe derecho en líneas torcidas" hasta las hermosas palabras que rodean el inmejorable "Felix Culpa" de Santo Tomás que se entona en Pascua, lo muestran.

Así pues creo que hay que abrazar la Cruz con humildad. Besarla con Pasión cómo tan bellamente ha sido representado nuestro Señor en lienzos y en películas.

Tener siempre marcada en el corazón la frase de Santa Rosa, "Fuera de la Cruz no hay escalera por la que se pueda subir al Cielo".

En efecto, a algunos les tocará sufrir la muerte por ser cristianos (Pakistán, Irak, Egipto), la cárcel (Asia Bibi), la traición (La Legión, fieles de diócesis donde ha habido abusos, otros), la demolición mediática (Cardenales Cipriani,Rivera,Rouco). A cada uno según su medida.

A algún cristiano podrá resultarle fácil defender su fe en la televisión, pero le costará digerir el que su Obispo le falle.
Otro podrá estar dispuesto a morir por su fe, pero no sabe dar razón de ella frente a sus amigos de trabajo o de Universidad.
A alguna Orden le será una santa virtud vivir la pobreza, pero se tambalea ante la crisis vocacional.

Cómo decía el Cardenal Juan Luis, "cuando se es fiel, la Cruz pesa"

No podemos escoger cruces de algodón, la Cruz no se acomoda a nuestra medida, somos nosotros quienes debemos acomodarnos a la medida de la Cruz.

El Señor sabrá quitarnos las seguridades que nos son más confortables y nos educará en aquellas que más parecen costarnos, ¿por qué? porque es ante todo un padre bueno.

Porque sabe que lo mejor a lo que podemos aspirar, por más rica y profusamente adornados que estén los medios, es a Él.

Lo sabe y se encarga de darnos lo mejor. Cooperemos con está santa pedagogía, abrazados cómo naúfragos a ése Bendito Madero que adorna nuestros cerros. Con la serena alegría del hijo tomado de la mano de su padre.

Hoy que nos toca abrazar la Cruz, y permanecer erguidos a sus pies. Miremos a la Madre de Jesús. Digámosle con la humildad de San Juan Diego Cuahutlatoatzin, Su confidente: "Soy mecapal, soy parihuela, soy cola, soy ala, yo mismo necesito ser conducido, llevado a cuestas"


Ella prolongó su Fiat al Señor inclusive hasta la Cruz.

Fortes in Fides!
*La foto es del gran Martín Chambi

sábado, 22 de enero de 2011

Pensamientos electorales




A continuación algunas de mis reflexiones sobre el fenómeno electoral

INGENUIDAD SUPINA DE LOS ELECTORES

En el Perú estamos viviendo el inicio de una nueva campaña electoral, los políticos vuelven a ensuciar nuestras ciudades, dividir a los peruanos, y a burlarse una vez más de la supina ingenuidad de los votantes.
En lo personal no creo en la democracia, pero respeto a la República, así como las autoridades elegidas por los tiernos votantes. Esto no impide que pueda analizar lo que sucede y emitir opinión.

Veo candidatos prometer el oro y el moro, y la pregunta lógica es ¿cómo se van a realizar estas promesas? ¿Con qué dinero?¿en cuanto tiempo? y la más grave aún ¿que pasa si no las cumple?¿nada?

Una persona inteligente ante alguien que le dice: si votas por mí voy a hacer tal o cual cosa, debiera preguntarse ¿que garantías tengo de que lo que me dices es verdad?

Por supuesto estamos hablando de votantes, cuyo nivel intelectual permite que bailen en mítines, coreen el nombre de un candidato por un kilo de arroz, se peleen entre ellos por tal o cual partido, no se indignen ante la invasión de carteles, pintas de cerros, paredes, etc.
Lo que más gracia me da es cuando alguien sostiene que su candidato es el mejor por tal propuesta, y cuando le preguntas ¿que garantías tienes de que cuando llegue a su puesto la realizará? te miran con esa cara de perplejidad que manifiesta el fin de la inocencia
La ingenuidad de los electores puede ser tierna, anecdótica, folclórica, sin embargo cuando eso me afecta y afecta a personas que me rodean (mi país) , pues ya no es gracioso. Es un ataque directo a mi propia seguridad y libertad y las de quienes me rodean. ¿Por qué tendríamos que someternos a los desatinos constantes del electorado? No es justo.

Esto se ha dado desde que era niño y sigue siendo así. Que siempre habrá malos y buenos políticos no es lo preocupante. Lo preocupante es ese aletargamiento de las poblaciones que creen cualquier cosa y no tienen la mínima formación de pedir pruebas. La muestra de pobreza intelectual que tenemos como población es pasmosa.

IMPOSIBILIDAD DE GARANTÍA DE CUMPLIMIENTO

Me he cuestionado si es que no podríamos tener como garantía el mismo cargo a la que estos políticos postulan alegremente, de manera que puedan firmar un compromiso de renuncia al cargo de no cumplir sus promesas. He consultado con abogados y políticos. Y parece que no es posible, requeriría un cambio de la Constitución, y de haber un documento no sería necesariamente vinculante.

Dentro de todo es una grata sorpresa el haber encontrado políticos dispuestos a firmar compromisos de esta naturaleza. Esta es muy esperanzadora. Lo celebro pero el tema de fondo es que no hay posibilidad de tener una garantía de cumplimiento de promesas, más allá del honor y la palabra empeñada.

Dados los hechos no se nos puede censurar por considerar esto insuficiente. Estrictamente podemos dar el beneficio de la duda, en no generalizar y considerar que todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Este es el curso de acción correcto, y lo esperable de personas que se guían por la virtud. Sin embargo hay que admitir que habiendo sido sorprendidos no una, no dos, sino muchísimas veces por funcionarios públicos electos que no sólo no cumplen lo prometido (total, nada les ata y la gente olvida, tan inocentes ellos) no pasa nada en absoluto. Bueno sí pasa, la condena moral de la población. Que siendo justos, tiene tanto valor como la palabra de los candidatos: sólo los sostiene la buena fe.

Y vuelvo a los siempre sorprendentes votantes: A nadie parece importarle. ¿Acaso no compruebas un producto antes de comprarlo? Al parecer no, nuevamente “el vivo vive del tonto y el tonto es su negocio”
El problema está planteado

RESPONSABILIDAD Y EXIGENCIA

Quizás la democracia sólo funciona para los crédulos, es posible. Pero siendo esta una construcción abstracta es susceptible de ser usada para bien o para mal. De manera que es necesario, dado lo expuesto, que sí exista una fiscalización a las autoridades electas. No ha funcionado efectivamente otra que no sea el escándalo, la denuncia pública. Esto no puede ser norma. Convierte a las instituciones en caricatura, y predispone los ánimos de la población a la Indiferencia. Indiferencia que quizá sea la causa escondida detrás de esa ingenuidad y credulidad electoral.

La responsabilidad es pues compartida, tanto del político que se aprovecha del ingenuo, como de éste último que no hace nada para salir de su situación. Aquel que piensa que ya que el Estado no funciona no me preocupo. ¿Por qué esperar algo siquiera del Estado? ¿Por qué esperar que alguien lo haga por nosotros? El Estado está ahí y es una herramienta, pero si se vuelve obsoleta y no puedo hacer nada por cambiar eso pues las soluciones las pongo yo. Así de simple.
Que diferente sería si como población tuviésemos algunas de la virtudes que exigimos a lo políticos.
Ciertamente hay tarea pendiente por los dos lados. La mejor forma de interpelar a los políticos electos no es con el ataque frontal (que no está de más) sino con la manifestación de independencia por nuestra parte.

Imaginen un Presidente o un Congreso esforzándose por demostrar que todavía son necesarios ¿lindo no?

Pero estamos muy lejos, pues esa independencia es muy difícil. Siempre se han necesitado líderes y si éstos no están a la altura es muy complicado que los dirigidos se alcen sobre sus cenizas.

Es más fácil prescindir del Estado que suplantarlo.
Es más fácil organizar un paro que campañas sociales que reemplazan la ausencia gubernamental

No nos lamentemos de la ineficiencia estructural, solucionémosla inclusive si esto implica, prescindiendo de su restructuración.

RENOVACIÓN Y MERITOCRACIA ¿COMPLEMENTARIOS EN LA CARRERA POLÍTICA?

En principio estoy siempre en contra de las reelecciones. Creo que muestran incapacidad, aprovechamiento y desvirtúan lo que se supone es la democracia (que me sigue sin convencer). En este orden cabe la réplica de que es necesario asegurar que los pueblos tengamos políticos de carrera. Gente que se dedique por sus propios dones a la labor política como cualquier otra labor en la sociedad. De manera que sí creo que los políticos deben rotar de cargos, hacer ésa carrera política: Pero no necesariamente en el mismo puesto. La idea es que roten que asciendan, que empiecen como delegado universitario o dirigente sindical y lleguen a la Presidencia. Esto es necesario para evitar los improvisados, carismáticos, artistas. Políticos para público con nivel intelectual de televidente.


Y es que un político no creo que deba ser necesariamente carismático. No es un monarca. Debe ocuparse de su labor de manera efectiva, pienso que a lo que se debe apuntar es que el protagonismo lo tenga la sociedad en su conjunto. Se entiende que, por ejemplo, el Presidente, el Rey o los Aristócratas puedan tener por consecuencia de sus cargos cierta afinidad con la gente, pero no es lo fundamental. Lo importante es que el sistema elegido funcione pues la historia enseña que los pueblos no nos hacemos problema por acabar con un sistema, poner otro, para más adelante regresar al anterior. El problema no es ése. El problema es que se pierde tiempo. Y ese tiempo que se pierde significa: gente que sigue en la pobreza, el subdesarrollo, muertes, exclusión.


La permanencia de un político en su cargo, en el caso de la democracia, debe en efecto estar signada por la meritocracia (sigo insistiendo que no en el mismo puesto). La vocación de servicio no debe ser una construcción demagógica sino una disposición real. Cómo esto no es tan fácilmente medible, los resultados son los que nos pueden ayudar a discernir quien debe quedarse y quien no.

¿CABE LA GRATITUD?


Una vez una amiga me preguntó por quien iba a votar y ante mi respuesta de que iba a viciar mi voto me dijo que era de los que esperaban que otro soluciones las cosas por mí. Pude argumentarle que es exactamente al revés. Al no esperar nada de los resultados electorales, tengo claro que las soluciones dependen de mí. (De nosotros en caso de grandes proyectos) Depende de los llamados "sociedad civil". Quienes esperan que papá gobierno o la autoridad elegida les solucione los problemas, generan justamente este carnaval de promesas, estas listas circenses, estas campañas como las conocemos.

Como dije, yo no soy demócrata, pero nací en un país que sí lo es, y respeto profundamente a la República y su Democracia (cómo no, sí es mi Patria). De manera que me esfuerzo por siempre mostrar respeto por las autoridades electas así desconfíe del sistema. La legitimidad siempre podrá discutirse, el respeto a la autoridad no. Si bien es cierto que no es que yo tenga muchas oportunidades de tratar con autoridades civiles, en las poquísimas oportunidades que he tenido, lo he hecho con el respeto debido y teniendo en cuenta los argumentos democráticos que sostienen su autoridad.

Esto me ha hecho reflexionar también sobre la gratitud. ¿es necesario ser agradecido con los elegidos? Pues sí, en principio, la buena fe nos hace aceptar que su presencia es fruto de una vocación de servicio. Que ese servicio me afecta directamente. El hecho de que el Estado esté ausente, que la corrupción e ineptitud nos toquen directamente, no elimina la cortesía del "gracias".

¿Por qué pienso que esto es así?, porque, y siempre continuando con el siempre saludable ejercicio de no generalizar, primero, estimula a quienes con sinceridad trabajan para mejorar las cosas, y si alguna vez se logra serán ellos quien lo hagan. Y a los otros, nada, pues no importa porque la idea es que ya no sigan ahí.

Estoy planteando ser agradecido con los políticos, a mi mismo me parece exagerado, dada la nauseabunda reputación que tienen. Pero alguien tiene que empezar a cambiar. Ellos no lo harán

viernes, 21 de enero de 2011

Ir a Dios






Ir a Dios

Hay una renuncia fundamental que los cristianos hacemos en el bautismo y repetimos en la confirmación. No recuerdo bien el rito pero básicamente dice que renunciamos a ir a métodos e instituciones en lugar de ir a Dios. Tiene lógica: todo método o institución eclesial tiene como finalidad que el creyente se encuentre con Dios, viva de Él, con Él y por Él. Cuando uno olvida esta renuncia endiosa la institución o el método y con ellos se endiosa a sí mismo.

Aparece entonces la soberbia institucional y la persona es capaz de criticar duramente la realidad que la rodea e incluso a sí misma pero jamás se atreverá a decir algo sobre la institución. Si comete errores son suyos, si acierta son aciertos de la institución. Ocurre así que esta va convirtiéndose en un diálogo de autoconvencidos que se refuerzan en sus propias ideas sin escuchar en lo esencial nada que venga "de fuera". Si alguien les hace notar los errores cierran filas y defienden la causa creyendo que defienden a Dios pero Dios ya no está ahí y los síntomas de su ausencia son el miedo, el apasionamiento, el vaciamiento progresivo de sentido, el activismo desenfrenado. Ya no se piensa creativamente, se exige un pensamiento único. Ya no se actúa desinteresadamente, todo se calcula según las conveniencias de la institución. Ya no se mira a las personas por lo que son si no por la utilidad que puedan tener.

Esta mentira termina por desalentar la auténtica vida espiritual. Se multiplican las normas, los cuidados de la imagen, los clichés, las frases de trinchera, los "megaeventos". Se busca conquistar, llegar más alto y más lejos pero se ha olvidado el amor inicial y se lo ha reemplazado por una militancia casi ciega. Los frutos son muy claros: pérdida de frescura, de alegría, desprecio explícito o velado por los que no piensan como la institución, ocultamiento de información, confusión ante situaciones nuevas, tensión interna, stress, falta de afecto, dureza de corazón.

Todo esto me recuerda un cuento que leí hace un tiempo en el que un occidental se enamora de una mujer china y para enamorarla aprende chino y se vuelve un experto, tan experto que comienza a viajar por el mundo dando conferencias sobre chino y se olvida de la buena mujer que lo esperaba y que fue el amor la motivación para aprender el idioma de Confucio.

Cuando esto ocurre hay una sola salida: la conversión real que sólo ocurre cuando hay humildad. Conversión que es pedir perdón a Dios y reparar. Conversión que pasa por reconocer que la forma de ver estuvo mal, el ojo estaba oscuro, que las bases estaban construidas sobre arena y no sobre la Roca que es Cristo. Conversión que lleva a recurrir a los viejos medios que en la Iglesia nos dejó el buen Maestro de Nazaret: los sacramentos, la caridad con los pobres, la búsqueda de la luz que sólo puede venir del Espíritu, la Palabra.
Y para eso el mismo Jesús nos dejó a Pedro, es él quien tiene la potestad de corregir y ayudar a sus hermanos en la fe. Paradójicamente se debe abandonar la institución para recuperarla en su sentido originario, sentido que no fue inventado por los hombres si no suscitado por el mismo Señor como un carisma dentro de la Iglesia. No se convierten las instituciones si no las personas que las forman.

Pensé terminar este post diciendo que la historia de la Iglesia está llena de ejemplos así pero se me ocurrió también que no basta reconocer una crisis ni decir que siempre hubo crisis en la Iglesia, es necesario cambiar de raíz, recuperar esa fundamental renuncia del bautismo que se quedó olvidada. Quedan las personas, la amistad y sobre todo Dios que nunca nos abandona.

miércoles, 19 de enero de 2011

Una oportuna visión sobre la política.





Fuente: Cruzamante.blogspot.com a su vez de conoze.com
Autor: Vittorio Messori


Ya que tanto se discute acerca de las reformas institucionales, sobre el indispensable cambio de sistema, puede ser interesante no perder de vista la perspectiva católica.

Es sabido que los hombres pueden organizarse según tres modelos fundamentales, si bien divididos, mezclados y entrelazados de modos diversos: la monarquía, la aristocracia y la democracia.

La Iglesia siempre ha llamado a no preferir en abstracto a ninguno de estos modelos así como a no excluir tampoco a ninguno de ellos: la elección depende de los tiempos, de la historia y de la idiosincrasia de los diversos pueblos. Así, si los últimos papas (pero empezando sólo desde Pío XII con el mensaje radiado la Navidad de 1944, cuya difusión fue prohibida, y no por casualidad, en Alemania y en la República de Saló) parecían preferir para el Occidente contemporáneo el sistema representativo parlamentario, se han guardado mucho por otro lado de hacer de ello una especie de dogma, como si fuese el único aceptable para un católico. Sencillamente, lo han considerado el más oportuno en estos tiempos para dichos países. Por los mismos motivos, la Iglesia no debe arrepentirse ni pedir disculpas por haber mantenido a sus capellanes en las cortes de los reyes del Antiguo Régimen o por haber considerado una Res publica christiana (pese a ciertas discusiones, pero no por causa del sistema de gobierno) a la de Venecia, que representa el sistema más ilustre de régimen aristocrático.

En aquellos tiempos, en aquellos lugares, con aquellas historias y temperamentos era lo que convenía. Y, sobre todo, se trataba de autoridades legítimas para las que regía el severo mandamiento del Apóstol: «Que todos estén sometidos a las autoridades constituidas; ya que no hay más autoridad que la de Dios y las que existen son establecidas por Dios. Así, quien se opone a la autoridad se opone al orden establecido por Dios. Y quienes se opongan atraerán sobre sí la condena... Es necesario estar sometidos, no sólo por temor al castigo sino también por razones de conciencia... Dad a cada uno lo que le corresponde: a quien corresponda tributo, tributo; a quien temor, temor; a quien respeto, respeto...» (Rom. 13, 1s, 5, 7).

Desde el momento en que la Iglesia no puede hacer «lo que le sale de la cabeza», no pudiendo «inventarse» una Revelación según la moda y las exigencias siempre cambiantes porque es esclava de la Palabra de Dios (tanto si ésta gusta como si no), el comportamiento «católico» específico ante los diferentes sistemas de gobierno debería juzgarse a la luz de este párrafo de Pablo y de otros del mismo tenor repartidos por el Nuevo Testamento. Entre ellos se encuentra la Primera carta de Pedro (2, 7), esa exhortación que es casi una síntesis, tan breve como eficaz, de la praxis cristiana: «Amad a todo el mundo, amad a vuestros hermanos, temed a Dios, honrad al rey.»

Ante estas citas y ante muchísimas otras que podrían exponerse, el problema no es achacable a la Iglesia «oficial», acusada por efecto de su historia de «asimilación al poder», o de «obsequiosidad con los gobiernos, sin importar el carácter de éstos». El problema se invierte para convertirse en el de los «contestatarios», los «revolucionarios» que, no obstante, afirmaban -y en algunos casos todavía lo hacen- inspirarse en las Escrituras para llevar a cabo su lucha política, cuando éstas dicen justo lo contrario.

No se cuestiona, pues, la legitimidad «cristiana» del jesuita del siglo XVII, por poner un ejemplo, consejero del rey en Versalles; en todo caso, la del sacerdote guerrillero o el catequista revolucionario. Puede parecer desagradable pero es necesario atenerse, si se desea hacerlo, a la Palabra de Dios; o si no, inventarse otra acorde con la propia ideología.

El pensamiento católico, pues, no ha hecho un absoluto de ninguna forma política, como en la actualidad (tras despertarnos del sometimiento al «rojo» y de la borrachera «comunitaria») corremos el riesgo de hacer con el sistema democrático-liberal-capitalista que celebra inquietantes triunfos en su patria, los Estados Unidos de América.

El pensamiento católico siempre ha tenido en cuenta que todos los regímenes -hasta el más perfecto sobre el papel, el más noble en teoría- luego lo encarnan hombres a los que el pecado original ha legado una mezcla de valor y cobardía, de altruismo y egoísmo, de grandeza y de miseria.

Así pues, a lo largo de los siglos el esfuerzo de los hombres de la Iglesia se ha decantado menos por el perfeccionamiento de las estructuras y más por el de los hombres. Más que aspirar en abstracto a un «buen gobierno», ha intentado contribuir a formar «buenos gobernantes». La mejor estructura sociopolítica derivada de la teoría puede llegar a convertirse en una pesadilla si la dirigen hombres indignos.

El cristianismo no es un asunto de ideólogos iluministas que se encierran en sus aposentos o en las charlas de salón o de convenciones con el fin de elaborar proyectos para «el mejor de los mundos posibles». El creyente debe sustituir aquel aroma de muerte de los principios teóricos por la realidad de la vida, el pragmatismo de la relación que no se encuentra en las estructuras anónimas sino en las personas, en su contradictoria amalgama de humanidad. La política no se redime con los «manifiestos», todo lo más redimiendo a los políticos y «purificando el corazón» del pueblo que los lleva al gobierno y los apoya.

Bajo este punto de vista también se juzgaría el grandioso esfuerzo de las órdenes religiosas, sobre todo de aquellas que surgieron después de la Reforma protestante, cuando se intentaba reconstruir una sociedad desgarrada. Es decir, del esfuerzo de los jesuitas, barnabitas, escolapios y tantos otros para asegurar una formación católica a la clase dirigente.

Solamente una superficialidad de antiguo contestatario puede escandalizarse porque aquellos religiosos parecieran favorecer a los hijos de los ricos, de los poderosos, de quienes «cuentan» (sin olvidar que los hijos de la gente pobre en modo alguno quedaron abandonados a su suerte, ya que junto a los «colegios para nobles» de jesuitas o barnabitas siempre surgieron colegios, oratorios o talleres para los abandonados). Quien se escandalice no comprende el punto de vista que debería adoptar el creyente: el prius no es la lucha para cambiar el sistema de gobierno en abstracto, que es siempre relativo, imperfecto e insatisfactorio, dado que el bien absoluto no existe en estas materias y lo máximo a lo que puede llegar la política es a limitar los daños. El prius resulta ser el compromiso para colocar en las estructuras de gobierno a buenos gobernantes. Así, formar para el deber, el sentido de la solidaridad, de la justicia y de la moderación a los vástagos de las familias nobles destinados a gestionar los poderes públicos en un futuro era la forma más eficaz de ocuparse también de la suerte del campesino, del obrero y del artesano que habrían podido sufrir los efectos prácticos de ese poder.

Por esta razón no se predicó la revuelta (cuyos resultados ya hemos visto por otro lado; y que, además, estaba descartada en las Escrituras). En cambio, sí se tuvo en consideración que la intervención sobre «los de arriba» mediante la formación evangélica de los políticos y, luego, mediante el mayor grado posible de cristianización de la política, resultaba mucho más social que la llamada a «los de abajo», con la demagogia hacia las masas. Por lo demás, eran siempre conscientes de la relatividad de todas las estructuras terrenales: «Ya que no poseemos aquí abajo una ciudad permanente sino que vamos en busca de una futura» (Hab. 13, 14); «Nuestra patria está en los cielos y allí esperamos a nuestro Señor Jesucristo como salvador» (Flp. 3, 20).

Obviamente, éstos sólo son apuntes sobre asuntos que hasta hace poco el creyente daba por descontados, pero que ahora corren el riesgo de parecer escandalosos. Son apreciaciones que pueden ayudar, de todos modos, a comprender el pasado y a intervenir sobre el presente, con vistas al futuro, sin salirse del sendero de una tradición milenaria.

jueves, 9 de diciembre de 2010

San Juan Diego Cuahutlatoatzin, confidente de la Virgen, ruega por nosotros


Fuente: Aciprensa




San Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, México, establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".
Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

Entre 1524 y 1525 se convierte al cristianismo y fue bautizado junto a su esposa, él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre".

Antes de su conversión Juan Diego ya era un hombre piadoso y religioso. Era muy reservado y de carácter místico, le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa.
Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán. Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo.

Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años.Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el Papa Juan Pablo II.

Fue canonizado el 31 de julio de 2002 por Juan Pablo II, quien viajó a Ciudad de México para presidir la ceremonia.

lunes, 29 de noviembre de 2010

VIGILIA POR LA VIDA NACIENTE





El sábado en la Basílica de San Pedro

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 29 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto de la homilía que el Papa Benedicto XVI pronunció el pasado sábado por la tarde, durante la Vigilia por la Vida Naciente, antes de comenzar las Primeras Vísperas del primer domingo de Adviento, con el que se inauguraba este tiempo litúrgico.

* * * * *

Queridos hermanos y hermanas,

con esta celebración vespertina, el Señor nos da la gracia y la alegría de abrir un nuevo Año Litúrgico comenzando por su primera etapa: el Adviento, el periodo que hace memoria de la venida de Dios entre nosotros. Todo inicio trae consigo una gracia particular, porque está bendecido por el Señor. En este Adviento se nos concederá, una vez más, hacer experiencia de la cercanía de Aquel que creó el mundo, que orienta la historia y que se ha cuidado de nosotros llegando hasta el culmen de su condescendencia con el hacerse hombre. Precisamente el misterio grande y fascinante del Dios con nosotros, es más, del Dios que se hace uno de nosotros, es cuanto celebraremos en las próximas semanas caminando hacia la santa Navidad. Durante el tiempo de Adviento sentiremos a la Iglesia que nos toma de la mano y, a imagen de María Santísima, expresa su maternidad haciéndonos experimentar la espera gozosa de la venida del Señor, que nos abraza a todos en su amor y nos consuela.


Mientras nuestros corazones se dirigen hacia la celebración anual del nacimiento de Cristo, la liturgia de la Iglesia orienta nuestra mirada a la meta definitiva: el encuentro con el Señor que vendrá en el esplendor de la gloria. Por esto nosotros, que en cada Eucaristia, "anunciamos su muerte, proclamamos su resurrección, en espera de su venida”, vigilamos en oración. La liturgia no se cansa de animarnos y de sostenernos, poniendo en nuestros labios, en los días del Adviento, el grito con el que se cierra toda la Sagrada Escritura, en la última página del Apocalipsis de san Juan: “¡Ven, Señor Jesús!" (22, 20).

Queridos hermanos y hermanas, nuestra reunión esta tarde para comenzar el camino del Adviento se enriquece con otro importante motivo: con toda la Iglesia, queremos celebrar solemnemente una vigilia de oración por la vida naciente. Deseo expresar mi agradecimiento a todos aquellos que se han adherido a esta invitación y a cuantos se dedican de modo específico a acoger y custodiar la vida humana en las diversas situaciones de fragilidad, en particular en sus inicios y en sus primeros pasos. Precisamente el inicio del Año Litúrgico nos hace vivir nuevamente la espera de Dios que se hace carne en el seno de la Virgen María, de Dios que se hace pequeño, se convierte en niño; nos habla dela venida de un Dios cercano, que ha querido recorrer la vida del hombre, desde el comienzo, y esto para salvarla totalmente, en plenitud. Y así el misterio de la Encarnación del Señor y el inicio de la vida humana están íntima y armónicamente conectados entre sí en el único designio salvífico de Dios, Señor de la vida de todos y cada uno. La encarnación nos revela con intensa luz y de modo sorprendente que toda vida humana tiene una dignidad altísima, incomparable.

El hombre presenta una originalidad inconfundible respecto a todos los demás seres vivientes que pueblan la tierra. Se presenta como sujeto único y singular, dotado de inteligencia y voluntad libre, además de estar compuesto de realidad material. Vive simultanea e inescindiblemente en la dimensión espiritual y en la dimensión corpórea. Lo sugiere también el texto de la Primera Carta a los Tesalonicenses que ha sido proclamado: “Que el Dios de la paz – escribe san Pablo – os santifique plenamente, para que os conservéis irreprochables en todo vuestro ser –espíritu, alma y cuerpo– hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo" (5,23).


Somos por tanto espíritu, alma y cuerpo. Somos parte de este mundo, ligados a las posibilidades y a los límites de la condición material; al mismo tiempo estamos abiertos a un horizonte infinito, capaces de dialogar con Dios y de acogerlo en nosotros. Actuamos en las realidades terrenas y a través de ellas podemos percibir la presencia de Dios y tender a Él, verdad, bondad y belleza absoluta. Saboreamos fragmentos de vida y de felicidad y anhelamos la plenitud total.

Dios nos ama de modo profundo, total, sin distinciones; nos llama a la amistad con Él; nos hace partícipes de una realidad por encima de toda imaginación y de todo pensamiento y palabra: su misma vida divina. Con conmoción y gratitud tomemos conciencia del valor, de la dignidad incomparable de toda persona humana y de la gran responsabilidad que tenemos hacia todos. “Cristo, el nuevo Adán – afirma el Concilio Vaticano II –, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación... con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre" (Const. Gaudium et spes, 22).

Creer en Jesucristo comporta también tener una mirada nueva sobre el hombre, una mirada de confianza, de esperanza. Por lo demás la misma experiencia y la recta razón atestiguan que el ser humano es un sujeto capaz de entender y de querer, autoconsciente y libre, irrepetible e insustituible, cumbre de todas las realidades terrenas, que exige ser reconocido como valor en sí mismo y que merece ser acogido siempre con respeto y amor. Él tiene derecho a no ser tratado como un objeto que poseer o como una cosa que se pueda manipular a voluntad, de no ser reducido a puro instrumento a ventaja de otros y de sus intereses.


La persona es un bien en sí misma y es necesario buscar siempre su desarrollo integral. El amor hacia todos, además, si es sincero, tiende espontáneamente a convertirse en atención preferencial por los más débiles y los más pobres. En esta línea se coloca la solicitud de la Iglesia por la vida naciente, la más frágil, la más amenazada por el egoísmo de los adultos y por el oscurecimiento de las conciencias. La Iglesia continuamente reafirma cuanto declaró el Concilio Vaticano II contra el aborto y toda violación de la vida naciente: “La vida, una vez concebida, debe ser protegida con el máximo cuidado" (ibid., n. 51).

Hay tendencias culturales que intentan anestesiar las conciencias con motivos pretextuosos. Respecto al embrión en el seno materno, la ciencia misma pone en evidencia su autonomía capaz de interacción con la madre, la coordinación de sus procesos biológicos, la continuidad del desarrollo, la creciente complejidad del organismo.


No se trata de un cúmulo de material biológico, sino de un nuevo ser vivo, dinámico y maravillosamente ordenado, un nuevo individuo de la especie humana. Así lo fue para Jesús en el seno de María; así lo ha sido para cada uno de nosotros, en el seno de la madre. Con el antiguo autor cristiano Tertuliano podemos afirmar: “Es ya un hombre aquel que lo será" (Apologético, IX, 8); no hay ninguna razón para no considerarlo persona desde la concepción.

Por desgracia, también después del nacimiento, la vida de los niños sigue estando expuesta al abandono, al hambre, a la miseria, a la enfermedad, a los abusos, a la violencia, a la explotación. Las múltiples violaciones de sus derechos que se cometen en el mundo hieren dolorosamente la conciencia de todo hombre de buena voluntad. Ante el triste panorama de las injusticias cometidas contra la vida del hombre, antes y después del nacimiento, hago mío el apasionado llamamiento del Papa Juan Pablo II a la responsabilidad de todos y de cada uno: “¡Respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a toda vida humana ¡Sólo siguiendo este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad!” (Enc. Evangelium vitae, 5).


Exhorto a los protagonistas de la política, de la economía y de la comunicación social a hacer cuanto esté en sus posibilidades para promover una cultura siempre respetuosa de la vida humana, para procurar condiciones favorables y redes de apoyo a la acogida y al desarrollo de esta.

A la Virgen María, que acogió al Hijo de Dios hecho hombre con su fe, con su seno materno, con el cuidado solícito, con el acompañamiento solidario y vibrante de amor, confiamos la oración y el compromiso a favor de la vida naciente. Lo hacemos en la liturgia – que es el lugar donde vivimos la verdad y donde la verdad vive con nosotros – adorando la divina Eucaristía, en la que contemplamos el Cuerpo de Cristo, ese Cuerpo que tomó carne de María por obra del Espíritu Santo, y que nació de ella en Belén, para nuestra salvación. Ave, verum Corpus, natum de Maria Virgine!

[Traducción del original italiano por Inma Álvarez

©Libreria Editrice Vaticana]





miércoles, 17 de noviembre de 2010

Castidad vs. Promiscuidad

Foto: TVPerú

La libertad de expresión debiera ser un derecho de todos.


El ataque gratuito no es libertad de expresión.


Para algunos periodistas parece ser que los cristianos no tenemos derecho a opinar.

El Cardenal ha sido uno de los pocos ciudadanos que ha sabido decir las cosas con claridad sobre los preservativos.De inmediato Álvarez Rodrich y Renato Cisneros, han publicado sus respectivos artículos (uno con censura incluída). ¿dando razones de su preferencia de los preservativos?¿justificando la campaña de Ugarte?.


Nada de eso sólo se limitan a repetir los clichés de siempre y a criticar al Cardenal. Cisneros usa chistes que a él le parecen graciosos. Rodrich no puede ocultar su rabia, parece que aún no aprende a tolerar a los cristianos.En fin. ¿podría la falta de argumentos de los amigos del preservativo, legitimar a los detractores? No, pero es un avance.


Yo pienso que el meollo del asunto es la opción entre castidad y promiscuidad. En efecto, el origen del problema radica en la aproximación que se tiene con respecto a la sexualidad.Existe la aproximación que nunca separa la dimensión unitiva de la procreativa, la que exige la vivencia de la castidad, la fidelidad, la monogamia. Generalmente son los cristianos los que la defienden, pero no sólo ellos.La otra aproximación es la del "sexo recreativo", la de concebir el sexo, separando la dimensión unitiva, el disfrute del placer de la procreativa, de la apertura a la vida. Esta no exige ni castidad, ni fidelidad, ni monogamia. De hecho puede vivirse sin ninguna de estas condiciones. Un promiscuo puede vivir esta aproximación, pero no puede vivir la primera. Y ojo, no digo que todos los que usen preservativos sean promiscuos. A mí me parecen moralmente cuestionables, pero hay casos y casos. Yo estoy en contra de ellos, pero hay mucha gente que los usa y entiendo que es parte de la libertad de cada uno. Mi oposición radica en que la sexualidad cerrada a la vida, es lmitada. Cerrarse a la vida en la sexualidad sólo me parece aceptable de manera natural, la invasión de agentes artificiales en algo tan natural como el sexo, nunca me parecerá normal. Es lo que pienso.


El que el ministro Ugarte reparta preservativos SI ES una promoción de la segunda aproximación. Es importante que se respete la libertad individual. Muchos estarán de acuerdo con los preservativos de acuerdo a su moral. Yo discrepo, pero entiendo y defiendo el libre albedrío de cada uno, sólo cuando no es una amenaza para terceros.


Cada bando tiene el deber de exponer sus ideas con respeto. Y argumentar en lugar de censurar.En este último caso. Rodrich y Cisneros no han tenido una argumentación sólida, y han caído en falacias ad hominem. ¿Son censurables por ello?. No lo creo. Pero si llaman la atención de que el debate debe de subir de nivel.

viernes, 5 de noviembre de 2010

La Iglesia no es Homofóbica (aunque muchos homosexuales sean cristianófobos)



La homofobia es definida por la Real Academia Española de la Lengua como la aversión obsesiva hacia las personas homosexuales.


Si examinamos el cuerpo doctrinal de la Iglesia Católica encontramos que en la Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre la atención pastoral a las personas homosexuales de 1 de octubre de 1986 se indica:


“Es de deplorar con firmeza que las personas homosexuales hayan sido y sean todavía objeto de expresiones malévolas y de acciones violentas. Tales comportamientos merecen la condena de los pastores de la Iglesia, dondequiera que se verifiquen” (n. 10).

Por lo tanto, podemos concluir fácilmente que la Iglesia no es homofóbica porque no se encuentran elementos de odio hacia los homosexuales.

Pero el caso es que esta respuesta aún no es satisfactoria porque a pesar de la claridad del la doctrina de la Iglesia una de las acusaciones que algunos siguen lanzando contra la Iglesia es que es homofóbica.

Quienes hacen esta afirmación basan sus acusaciones en que los actos homosexuales en la doctrina católica son considerados pecado. Por lo tanto, la pregunta correcta sería si es homofobia que se considere pecado el acto homosexual.

Al respecto hay que hacer una distinción. La Iglesia condena los actos, no las personas. En realidad esta cuestión se ha de enmarcar dentro del papel que se otorga a la sexualidad en la doctrina de la Iglesia. En efecto, para la Iglesia Católica la sexualidad tiene una función unitiva de las personas y se ha de relacionar necesariamente con la función procreadora, que es su finalidad natural.

Según el Catecismo de la Iglesia Católica la doctrina sobre la sexualidad “está fundada sobre la inseparable conexión que Dios ha querido y que el hombre no puede romper por propia iniciativa, entre los dos significados del acto conyugal: el significado unitivo y el significado procreador” (n. 2366, citando la Encíclica Casti Connubii de Pío XI).

Por ello la Iglesia considera pecado todo acto que separe en la sexualidad ambos aspectos, el unitivo y el procreador. Entre ellos se incluyen los actos homosexuales, pero no solo estos actos. También están condenados los actos individuales (la masturbación) o los adulterios, pues separan en la sexualidad la procreación y la unión de las personas
. Dejando aparte las razones naturales que también se aducen para condenar estas conductas, no se entiende que los homosexuales se sientan discriminados por la Iglesia y no se sientan discriminados quienes practican la masturbación o el adulterio, por poner unos ejemplos.

Acusar a la Iglesia Católica de homofóbica porque considera pecado los actos homosexuales encierra una intromisión en la autonomía de una confesión religiosa y por ello es una discriminación hacia la Iglesia Católica, pues se pretende dictarle cuál debe ser su cuerpo doctrinal y moral.

Una persona con tendencias homosexuales no está obligada a ser católica, pero si decide vivir su fe como católico lo hace sabiendo que los actos que pudiera realizar siguiendo esa tendencia serían considerados pecado en su religión, al menos en cuanto al hecho objetivo.

Otras religiones consideran pecado el consumo de carne de cerdo o la bebida de productos alcohólicos y nadie las considera discriminatorias por ello. Quienes aprecian el vino o el jamón ibérico, si quieren seguir consumiendo su producto preferido sin cargo de conciencia, lo que deben hacer es no convertirse en musulmanes. Pero nunca se ha oído decir que los gourmets hayan pedido que el Islam modifique el Corán. No se entiende por qué los homosexuales piden que la Iglesia cambie su postura. Como ya hemos indicado, estamos dejando aparte las razones naturales que se aducen para condenar los actos homosexuales.

Por lo tanto, a la Iglesia Católica no se le puede acusar de homofobia. La doctrina católica sobre la homosexualidad no supone una discriminación de las personas, puesto que el derecho a la igualdad de los homosexuales, en la doctrina católica, está garantizado. Son los actos homosexuales los que se rechazan al considerarlos pecado, lo cual entra dentro de la legítima autonomía de la Iglesia Católica. Los homosexuales a los que no les guste esta doctrina lo que pueden hacer es vivir indiferentes frente a la Iglesia Católica, pero pretender que la Iglesia cambie su doctrina en este punto es una intromisión intolerable.

Fuente: www.pensamientocatolico.blogspot.com

lunes, 18 de octubre de 2010

Homilia del Señor Cardenal, en la Segunda Salida del Señor de los Milagros, Lima 18 de Octubre de 2010



Homilía del Cardenal Juan Luis CiprianiSegunda Salida de la imagen del Señor de los MilagrosLunes, 18 de octubre de 2010Exteriores del Santuario de Las nazarenas
Muy queridos hermanos todos en Cristo, el Señor de los Milagros, Saludo a los Obispos que me acompañan; A las Madres Carmelitas Nazarenas del Monasterio; A todos los sacerdotes que hoy concelebran conmigo; A la Hermandad del Señor de los Milagros; A las autoridades que hoy nos acompañan; A los medios de comunicación; y A todo este pueblo que hoy, como en tantos años, viene para acompañarme en esta Eucaristía al inicio de esta gran procesión que recorrerá las calles de Lima.
El Evangelio, la palabra de Jesús, nos dice: “te aseguro de lo que sabemos hablamos, de lo que hemos visto damos testimonio”; y de qué nos habla, de que nos quiere dar testimonio a todos nosotros. Escucha esta historia real, Jesús nace niño en Belén en el vientre purísimo de la Virgen María y el cuerpo místico de Cristo, la Iglesia nace en el cenáculo, en el corazón de María rodeada por los apóstoles.
Dos realidades, Jesús, el Hijo de Dios; la Iglesia, cuerpo místico de Cristo y nos dice el Papa: entre su nacimiento como hombre y el nacimiento de la Iglesia ocurre dos grandes acontecimientos la cruz y la resurrección. Por eso, hoy cuando contemplamos al Señor de los Milagros en la cruz nos damos cuenta que nuestro camino, el camino de la vida de cada uno pasa por ese abrazarse a Jesús en la cruz. De esa cruz, de ese Señor de los Milagros nace esa Iglesia católica, universal, única, cuya cabeza visible es el Papa, cuyos sucesores de los apóstoles son los obispos cuyos colaboradores son los sacerdotes.
Este misterio hermanos de gozo y de dolor está aquí presente, la gran presencia del Señor de los Milagros, la gran procesión que despierta al mundo entero desde este rincón de Lima cuando Jesús pasea las calles, los corazones, las vidas de tantos, de nosotros que viniendo de lejos con fe, con esperanza lo miramos, le hablamos, le pedimos. Te pedimos Señor como todos los años, haz muchos milagros especialmente en nuestros corazones.
Fíjense que el Evangelio nos sigue diciendo: “que tanto amo Dios al mundo que entrego a su hijo”, ahí lo contemplamos, para que no se condene los que creen en Él y aquí quisiera hermanos de manera muy concreta pedirle al Señor que nuestra vida de fe se ponga en práctica con obras de fe. Una vida de oración, donde cada uno de nosotros eleva ahora su corazón, contempla a Jesús en su corazón, le pide su bendición, su protección, le pide perdón por sus pecados, le da gracias por la vida, por la familia.
Todo esto hermanos cada día desde que te levantas, unas palabras, una mirada para saludar al despertar y para no interrumpir una conversación con Él, si él no está en nuestra vida nada vale la pena. Por eso cuando a veces puedes pensar yo soy pecador, yo también, Jesús ha venido a salvarnos a todos, nadie tiene derecho a pensar de mí no se acuerdan, no es verdad el Señor se acuerda de todos, nos busca a todos, nos quiere a todos y esta esperando que te acerques a la confesión, esta esperando que con el alma limpia recibas el alimento de su cuerpo en la Eucaristía y hoy ponemos en el corazón abierto de Cristo en la cruz, ponemos de manera especial a la familia, padres de familia no podemos abandonar la responsabilidad que Dios nos ha dado, la familia se construyen entre un hombre y una mujer. Es el único matrimonio para toda la vida. Y si tienes la tragedia de haberte separado, ya no hay otro matrimonio. Esa es la enseñanza de Cristo, es doloroso, pero el Señor está a tu lado.
Por eso, papás, cumplan la palabra dada en el matrimonio. Bauticen a sus hijos desde el primer instante, edúquenlos en la fe, sean valientes, esta juventud se merece un ambiente más sano y son los padres de familia, son los abuelos que tienen que ayudar para que esa juventud encuentre cariño, unidad, encuentren trabajo, encuentren también la autoridad y el ejemplo para saber corregirlos. No abandonemos a la juventud en manos de esos papás anónimos que los llevan a la violencia, a la inmoralidad, solamente a la búsqueda del dinero y del placer, son papás anónimos.
Por eso le pido al Señor de los Milagros dales valentía, esperanza, ilusión, sí se puede. Padres de familia, sí se debe educar a los hijos, si se debe seguir manteniendo a la familia como el lugar principal en donde los hijos ven el ejemplo, en donde los papás educan desde niños. Por eso con enorme gozo veo que el Señor de los Milagros es ese camino por el cual los abuelos, los padres, los hijos, los nietos van yendo por ese camino de la fe a lo largo de los siglos. Que Dios bendiga a la Hermandad por esa iniciativa de la Hermandad Infantil por que de esa manera una generación pasa a la siguiente la fe de sus mayores.
Hermanos la familia, la educación en la fe, los hijos, todo tiene arreglo y vemos, y por eso también se lo pido también al Señor de los Milagros: Señor en el mundo de hoy corre una corriente, va viniendo una ola que te quiere desplazar; y esa ola que te quiere desplazar mata a los niños. Yo por eso te pido Señor, ayúdanos a todos a ser valientes y decir ¡no al aborto! Ni las autoridades, nadie tiene derecho a quitar la vida a un recién concebido. Es un crimen, no seamos cobardes.
Por eso Señor, haznos fuertes, hombres de fe que la ponen en práctica, digamos no a esa violencia terrorista que sigue dando vueltas por ahí, digamos no a ese mundo de la droga que destroza los hogares, destroza a los jóvenes, digamos no a la injusticia y al abuso. Necesitamos un pueblo unido, una familia cristiana, un pueblo que elige a sus autoridades pero que reconoce que tiene una identidad católica. No podemos estar de espaldas a la realidad de la historia del Perú, abierto a todos, diálogo con todos pero es un pueblo mayoritariamente católico que recibe a las otras religiones con respeto y por lo tanto exige respeto y exige una presencia de esta fe en la vida del país, porque la mayoría de católicos queremos vivir en un ambiente en que la fe, la presencia de Dios, la presencia de los sacramentos y de los mandamientos ilumine a nuestra Patria.
Hermanos esta vida del Señor de los Milagros, esta vida de Jesús nació en María, en la Madre de Dios, en la Madre de la Iglesia, en la Madre del Señor de los Milagros, en nuestra Madre. Por eso hoy a lo largo de esta larga procesión los animo a que el rezo del Rosario cada uno pueda ir acompañando al Señor, escuchando la voz de María, ella nos ayudará a ser buenos hijos de Dios, buenos hermanos del Señor de los Milagros. Que Dios bendiga a todos, que Dios nos ilumine y que el Señor de los Milagros cambie nuestros corazones.
Es una seria preocupación del Pastor que esta fe maravillosa se ponga en práctica, tiene que verse en la vida diaria que eres un hombre de fe. Que Dios los bendiga a todo.
Así sea.


martes, 12 de octubre de 2010

La bandera de los 33 mineros chilenos en manos del Papa


El Papa Benedicto XVI preguntó ayer si el rescate de los 33 mineros atrapados a 700 metros de profundidad en la mina San José se realizará el sábado, y aseguró que "sigue rezando por el final feliz de esta situación", reveló Jaime Coiro, director de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Chile.
"El Santo Padre me preguntó si el sábado los rescatarían. Le dije que se espera el rescate para los próximos días", dijo Coiro vía Twitter, desde el Vaticano.
Coiro destacó que el Papa "estaba muy interesado" en la situación de los 33 trabajadores chilenos, y reveló que le entregó una bandera chilena firmada por los mineros.
"Tomó la bandera y junto conmigo la desplegó, recorrió las firmas con su mirada. Me dijo que sigue rezando. Se puso muy feliz al ver las firmas de los mineros", concluyó.